Muchas veces creemos que estamos siendo objetivos al decidir pero hay muchas cosas que influyen en nuestra forma de pensar y actuar. Descubramos algunas de ellas y cómo podemos prevenir que nos lleven por el camino equivocado.

En esta nota hablaremos de:

Cuando analizamos con un poco más de profundidad la manera en la que tomamos nuestras decisiones, encontramos que existen ciertos filtros o grados de parcialidad cognitiva de los que no éramos conscientes y que pueden resultar limitantes al momento de encontrar una solución, especialmente si lo que buscamos es que esa solución sea innovadora.

En esta oportunidad, exploraremos tres ejemplos para tratar de entender cómo es que se producen estos filtros y qué podemos hacer para prevenirlos.

¿Qué es la parcialidad cognitiva?

En términos simples, la parcialidad cognitiva es un error sistemático en nuestra manera de razonar que afecta las decisiones que tomamos y las conclusiones a las que llegamos.

Se produce cuando malinterpretamos o describimos erróneamente circunstancias o datos y basamos nuestro razonamiento en dicha malinterpretación.

Es común, por ejemplo, recordar mal algunos detalles y creer que estamos en lo correcto o prestar más atención a ciertas partes en una conversación que a otras y reaccionar sólo ante aquellas de las que nos percatamos.

Del mismo modo, nuestros prejuicios y creencias pueden llevarnos a darle más valor o peso a ciertos estímulos que a otros, cuando no necesariamente dicha valoración puede justificarse de forma objetiva.

Cuando se trata de la práctica del pensamiento estratégico, creemos que es importante distinguir y evitar estos cuatro ejemplos de parcialidad cognitiva: la fijación funcional, la fijación con el diseño y la fijación con el objetivo.

Fijación funcional

El psicólogo de la Gestalt Karl Duncker acuñó el término Fijación Funcional para referirse a la parcialidad cognitiva que resulta cuando sólo vemos la función básica u original de un objeto y no los usos potenciales o alternativos que podrían dársele.

Con su problema de la vela, Duncker nos muestra cómo es que la fijación funcional ocurre: en su experimento, los participantes debían emplear ciertos materiales para sostener una vela de alguna manera en la pared de tal forma que no estuviera apoyada en la mesa en la que se presentaron los objetos, que eran: una vela, unos fósforos y una caja de tachuelas. Esto fue lo que sucedió:

En el experimento, debido a que la caja fue presentada como contenedor de tachuelas y no simplemente como un material de trabajo más, a los participantes les resultó difícil asignarle un uso diferente al original, limitando sus posibilidades para encontrar una solución adecuada.

Entonces:

Para evitar la fijación funcional debemos revisar nuestros supuestos sobre el uso y funciones de las herramientas que necesitamos o que tenemos a nuestra disposición y validar si es que existen usos potenciales diferentes para ellas.

Otras cosas que podemos hacer para evitar la fijación funcional son:

Utilizar palabras y frases diferentes para describir la situación, objeto o problema.

En lugar de decir «caja», por ejemplo, podemos decir «contenedor», «bandeja de cartón con tapa», «superficie plana con paredes y tapa», «plancha de cartón cortado y doblado», «papel grueso», etc.

Listar todas las partes que componen al objeto.

Por ejemplo, en el caso de la vela, tenemos la cera y mecha. La mecha, a su vez, es un tipo de soga o pita y está hecha de hilo. Esa deconstrucción nos permite explorar nuevos usos y posibilidades.

Ubicar cada objeto en la mayor cantidad de categorías posibles.

La caja de tachuelas, por ejemplo, puede ser categorizada como un contenedor, un objeto pequeño, puede servir para organizar, para separar, para arrastrar como pala, como material derivado del papel, material reciclado y reciclable, producto impreso, empaque industrial, etc.

Fijación con el diseño

La fijación con el diseño consiste en reducir las características que atribuimos a algún objeto o servicio a la que nos resulta más evidente.

A diferencia de la fijación funcional, la fijación con el diseño se enfoca en replicar reglas, patrones y parámetros preexistentes en los objetos de nuestro análisis sin cuestionarlos, como si fuesen las únicas formas de iteración posibles para ellos.

Un ejemplo de esto puede ser la duración que asignamos a las reuniones, llamadas y otras tareas en nuestro calendario.

En muchos casos, debido al diseño de agendas y calendarios, trabajamos con intervalos de 30 o 60 minutos.

Haz el ejercicio de programar una conferencia telefónica o reunión de equipo con la idea de que no dure más de 18, 42 o 31 minutos y probablemente más de una persona cuestione la arbitrariedad de esos tiempos sin considerar que los múltiplos de 5 son igualmente arbitrarios.

Del mismo modo, si reconsideramos la duración mínima de nuestras reuniones y tratamos de hacer en 12 minutos lo que ocupaba 30 en nuestras agendas, probablemente logremos ser más eficientes y productivos con nuestro tiempo.

La fijación con el diseño es una barrera particularmente común cuando se trata de la búsqueda de mejoras de producto o iniciativas de innovación.

Si bien en el diseño (industrial, gráfico, arquitectónico, digital, etc.) tenemos que considerar limitaciones muy reales que restringen dimensiones, pesos, materiales, colores, etc., muchas veces este no es el caso y simplemente no pensamos en hacer modificaciones que no sean obvias.

Para evitar la fijación con el diseño es importante tratar de identificar las razones por las que un producto, proceso o servicio tiene determinadas características para luego explorar el tipo de mejoras que podrían ser beneficiosas.

Otras cosas que podemos hacer para evitar la fijación con el diseño son:

Hacer una lista de requerimientos funcionales que reflejen adecuadamente el propósito del producto o proceso analizado para separar lo esencial de lo superficial.

Identificar las restricciones inevitables como presupuesto, características de los materiales, recursos disponibles, tiempos, estándares de calidad, etc. para asegurarnos de que nuestra propuesta pueda ser implementada.

Identificar las condiciones de satisfacción ideales para el producto o servicio que estamos rediseñando y la forma como se brindan actualmente. Es posible que encontremos posibles mejoras desde esta aproximación.

Manejar un checklist con toda esta información y cuestionar si cada decisión tomada previamente podría o debería ser diferente.

Fijación con el objetivo

La fijación con el objetivo ocurre cuando prestamos más atención a la forma como enunciamos nuestros objetivos que al resultado final real que deseamos obtener y tiene que ver más con el uso del lenguaje y la comunicación que con las necesidades que buscamos satisfacer.

Esto ocurre cuando dejamos que el significado intrínseco de ciertas palabras condicionen nuestra interpretación de la manera como las tareas deben ser llevadas a cabo.

Por ejemplo, si nos piden que seamos los responsables de preparar el almuerzo podemos asumir que debemos cocinar.

Sin embargo, el objetivo no necesariamente es el de utilizar los ingredientes y utensilios disponibles en casa para producir la merienda solicitada sino el de proveer los alimentos que serán consumidos a una hora determinada.

Esa interpretación puede ser la diferencia entre pasarnos una hora o más cocinando o solo unos minutos ordenando una pizza.

Si el objetivo es tener algo que comer, cualquiera de las dos formas de atenderlo es válida.

La fijación con el objetivo puede evitarse si buscamos claridad respecto al resultado deseado y las condiciones bajo las cuales debe obtenerse. Siempre es mejor evitar hacer suposiciones o generalizaciones al recibir un requerimiento y validar el pedido de forma oportuna.

Lenguaje, supuestos, prejuicios y errores de razonamiento:

Si bien los cuatro tipos de parcialidad cognitiva que describimos pueden ubicarse en categorías diferentes, en la vida real, frecuentemente los encontramos estrechamente entrelazados.

Esto se debe a que en la forma como comunicamos nuestros objetivos, expectativas y propuestas, pueden ocurrir errores de interpretación a partir de experiencias previas, supuestos, prejuicios y lecturas equivocadas de los hechos.

En su artículo para el Harvard Business Review, Tony McCaffrey y Jim Pearson ejemplifican muy bien este fenómeno a través de lo sucedido con el hundimiento del Titanic en 1912:

Otros tipos de parcialidad cognitiva

Finalmente, en esta infografía, Business Insider nos presenta otros tipos de parcialidad cognitiva que puede resultar útil reconocer en nuestro quehacer cotidiano:

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¿Cuál ha sido tu experiencia?

¿Qué decisiones crees que fueron influenciadas por creencias implícitas o errores cognitivos?

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